Para los que vivimos cerca de la costa, el mar siempre ha sido una fuente de inspiración. Un recurso inagotable que nos ofrece cada día, cada instante, una nuevo espectáculo natural digno de las mejores instantáneas. La inspiración nos puede llegar al contemplar cualquier rincón de nuestras costas, desde los acantilados mas escarpados, hasta las playas más plácidas. Eso sí, no debemos olvidarnos de la belleza que encierra la relación del hombre con el mar, la vida salvaje que la costa encierra, y por supuesto la gran cantidad de deportes que tienen al mar como principal elemento.

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Al encontrarnos en un entorno donde el mar es el protagonista, el resultado obtenido dependerá de su estado en ese momento. Debemos escuchar al mar, averiguar que trata de decirnos, y esforzarnos en plasmar ese mensaje en la fotografía. Para ello contamos con un arma muy útil e importante, la velocidad de obturación. Dependerá de nosotros que el mar más revuelto parezca un manto de seda, o el arma más mortífera con la que juega Poseidón. Al trabajar con velocidades largas, mayores a 1 segundo, conseguiremos un efecto de ensueño, nos trasladamos a un mundo mágico, un escenario natural que parece irreal. Será necesario el uso de un trípode o en su defecto, hacer uso de una superficie estable con el fin de evitar que la trepidación, nos arruine la fotografía.

Sin embargo en muchas ocasiones el mar nos grita su enfado, con grandes olas de crestas rebosantes de espuma, donde el viento jugará un papel importante en su trazado, creando formas agudas y llenas de fuerza. Para plasmar el mar con tal ímpetu, será necesario acortar el tiempo de exposición a valores por debajo del segundo. costa1Quizás para muchos, trabajar con tiempos de exposición cortos, hará que la toma pueda considerarse menos trabajada o sin el menor toque artístico, pero ¿quién no se ha quedado fascinado alguna vez viendo imágenes de las olas, rompiendo y descargando toda su energía contra las rocas? Como todo, dependerá de los gustos de cada uno de nosotros, elegir entre ambas posibilidades, lo que no hay que hacer es limitar nuestra imaginación.

Otra de las imágenes que nos llega a nuestra mente al pensar en el mar, son esas preciosas puestas de sol, capaces de hacernos desear poder contemplarlas durante toda la vida. Aquí se nos plantea normalmente un pequeño problema, ya que al incluir al sol en nuestro encuadre, el fotómetro de nuestra cámara, puede realizar mal la medición y acabar saliéndonos una foto subexpuesta. Para corregirlo haremos la medición en un punto fuera del sol, o bien compensarla fotografía con valores en torno a +1-1,5. Recuerda siempre que en la Fotografía, no siempre conviene seguir los consejos a rajatabla, y en alguna ocasión jugar con esta subexposición nos puede brindar unos contraluces espectaculares.costa3

Por otro lado, pocas cosas hay menos acertadas, que un horizonte que no hace honor a su nombre. Debemos tener en cuanta que la más mínima inclinación de nuestra cámara, se convertirá después irremediablemente en un horizonte torcido. Para evitar esto la gran mayoría de cámaras compactas y réflex, cuentan con la función de cuadricula, que aunque a muchos pueda no agradar, cierto es que nos ayudará en tal labor. Por supuesto siempre podremos en casa corregir cualquier desnivel durante el post-procesado, pero lo ideal sería depender lo mínimo de este tipo de ajustes que son fácilmente evitables.costa4

Si por el contrario, deseamos inmortalizar al hombre en conjunción con el mar, como por ejemplo pescadores faenando o deportistas en acción, es conveniente disponer de un buen teleobjetivo, con el fin de no interferir en sus acciones. Para la fotografía deportiva además será necesaria cierta maña que sin duda iremos ganando con la experiencia.

A mi personalmente, uno de los momentos que más disfruto con mi cámara es durante la bajamar. El paisaje se convierte en algo distinto, ya que en esos momentos reina habitualmente la tranquilidad, y encontraremos estampas con una frescura atípica en muchas ocasiones.

 

Por último debemos recordar, que el agua, la arena, y la sal, a pesar de ser excelentes modelos para nuestro trabajo, constituyen también una amenaza para nuestro equipo si no nos andamos con cuidado. Es aconsejable siempre trabajar acompañados de una bolsa o mochila impermeable, donde guardaremos algún método que nos permita la limpieza de nuestro equipo si fuera necesario.